Ya finalizada una parte del proceso de fabricación de los focos para la iluminación de la exposición, se divide el taller en dos grupos de trabajo. Uno, que parte a Santiago a encontrarse con una primera medida total de la exposición, tanto en la instalación como en la construcción de la luz. El otro grupo prosigue con las faenas de armado de los focos restantes, para luego unirse a los demás. Estando en el museo se hace contacto con el encargado de la parte eléctrica del lugar, el cual nos señala que la cantidad de circuitos que necesitáramos instalar debía tener, máximo 8 lamparas de 200 w. Por cada uno, ya que cada una de las bajadas aguantaba 2000w., Además deberían tener una bajada a tierra. Sabiendo estos requerimientos, se comienzan las faenas.
Con respecto a los circuitos
Se llega a la ecuación de 9 circuitos que incluyen entre 7 a 8 focos cada uno. 6 de estos se tomaban desde el riel superior de luces que contaba el museo, y los 3 restantes bajaban desde el circuito que se ubicaba en el balcón de este. Respecto a la conducción del cableado, este comenzaba desde su bajada en forma perpendicular a los paneles, en donde llegaban a las vigas principales por distintos puntos, para luego ramificarse por toda la exposición. El modo de sujeción de estos cables a los paneles, fue a través de piezas que cazaban el cable y se introducían en le espacio entre el trupan y el perfil de fierro.
Los contenidos de este sitio pertenecen al proyecto de titulo de Alberto Morales Fernandes alumno egresado el año 2003 de Diseño Industrial de la Universidad Catolica de Valparaiso.